Si, porqué no. Un par de amigos, otro par de desconocidos. Unas cuantas copas; una, dos, tres, pierdes la cuenta. Sabes que deberías parar pero...¡qué más da! Es una noche. Una noche que sirve de descanso. Un paréntesis, una barrera entre la realidad y yo. Risas, y más risas. Música. Algún que otro patinazo. Un "¿a que no adivinas como me llamo?" y risas y más risas. El no poder caminar en linea recta. El sentir que en ese momento no te importa nada y te ríes como una idiota por todo aunque por dentro no sea así. Pero no quieres pensar. Pasarlo bien es la meta. Adiós al estrés, sientes tu cuerpo ligero, te sientes en paz contigo misma.
Pero claro. Es una noche. Un par de horas. Por la mañana, cuando puedes pensar claramente, te convences de que es solo una fantasía, que la aplastante, molesta y asquerosa realidad sigue ahí, riéndose de ti. Inevitable es la palabra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario