lunes, 7 de abril de 2014

Nunca antes me había sentido así. Tan...vacía.
Mira que he estado mal muchas veces, pero esta vez es distinto, lo noto.
Noto mi cuerpo cansado, pero mi mente lo está aun más. No tengo rumbo, no busco ni siquiera una meta lejana, pero ni siquiera tengo una razón para levantarme de la cama mañana por la mañana. Es una rutina que cumplo por aparentar. Siempre aparentar. 
¿Para qué confiar en la gente? ¿Para qué dejar entrar a alguien en tu vida y darle un puto voto de confianza? Si después pasa lo de siempre, y personas como yo acaban hechas una mierda. Cuando piensas que algo puede salir bien, hecha a correr, porque viene lo peor.
Me cuesta hasta respirar a veces, nunca me había pasado. 
Sé que soy muy frágil, y me odio por eso. A algunas personas les gusta romper las cosas frágiles al parecer, parece que sienten placer al ver como, al igual que un cristal se divide en millones de trozos, una persona puede romperse y caer. 
Pero, ¿qué voy a decir yo? Que no se nada de la vida, que no se aconsejar, que no se qué hacer. Me callo y observo, miro como paso el tiempo mientras en mi no hay nada.
Ah si, vacío.

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