-Cuando te niegas a aceptar y rechazas lo que realmente estás sintiendo, es más probable que te sientas mal contigo mismo.
-Es preciso que te permitas sentir tu experiencia personal. Es conveniente que reconozcas que sentir algo representa una oportunidad para recoger información que tiene que ver con lo que es importante para tu bienestar. La emoción te informa sobre lo que de verdad estás sintiendo, estas siguen el curso natural de surgir y desaparecer, crecer y desvanecerse. No trates de bloquearlas o evitarlas, permítelas.
-Las emociones no son conclusiones finales razonadas, no se llevan a la acción. No es un estado permanente en el que vas a estar siempre al contrario, sentir es parte de un proceso. No hay que temer a tus emociones por lo que implican: no determinan, sino que informan.
-Es necesario aprender a diferenciar tus sentimientos. Vas recorriendo la cadena de todas tus reacciones secundarias tratando de llegar a las emociones centrales. Mientras ordenas tus sentimientos, es probable que aparezcan otros sentimientos como reacción a los que estás haciendo. Esos sentimientos secundarios nublan los sentimientos previos, hay que descubrir y separar todas esas capas, con tiempo y espacio.
-Muchos sentimientos con frecuencia se vuelven en recurrentes bucles. Por ejemplo, los sentimientos de preocupación dan vueltas y vueltas, porque cada vez que piensas en la situación, el sentimiento de malestar vuelve a aparecer. En este caso, el sentimiento es secundario al pensamiento.
Ala, buenas noches!
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