Tengo que decirte una cosa -añade.
Yo le paso los dedos por los tendones de la mano y lo miro.
-Puede que esté enamorado de ti -dice, y sonríe un poco-. Pero estoy esperando a estar seguro para decírtelo.
-Que sensato por tu parte -respondo, sonriendo-. Deberíamos buscar un papel para que hicieras una lista, una gráfica o algo. Noto su risa contra el costado, su nariz deslizándose por mi mandíbula, sus labios detrás de mi oreja.
-Puede que ya esté seguro, pero no quiero asustarte -concluye. -Entonces deberías conocerme mejor -respondo, riéndome.
-Vale, pues te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario