Hola. Tenía que escribirte. No sé muy bien por qué, pero lo necesito. Necesito hablar con alguien y no parar, que no me interrumpa, hasta quedarme satisfecha. Necesito llorar hasta quedarme sin lágrimas. Necesito reírme hasta que me falte el aliento. Necesito tanto... Quizás no me puedas comprender; dudo que lo hagas. Pero tampoco quiero comprensión. Quiero atención. Que alguien se preocupe verdaderamente por mi, pero no con un "¿cómo estás?" de esos que decimos todos como saludo o como compromiso. Eso no me sirve. Tengo tanto que decir, pero me lo guardo.
Muchas cosas que pasan por mi mente no deberían salir a la luz, simplemente porque afectarían no solo a mi, sino a más personas. Y no paro de acumular cosas, todo aquel que me conoce lo suficiente sabe que no me gusta hablar de mis problemas, de lo que pasa por mi cabeza. Pero es demasiado peso. No se...Puede que todo lo que te escribo sean incoherencias. Pero no me importa. Lo que me importa es como me siento al terminar de escribir. Y aunque parezca que no doy ningún tipo de información, puedo asegurar que la doy.
Pero volviendo al principio...hoy es un día raro. Estos últimos días lo han sido. No sé lo que quiero. Me falta algo, algo muy grande que me llene, porque cuando paro y pienso, siento un gran hueco en mi que no consigo rellenar, con nada de nada. Estoy...perdida, desorientada. Siento que no encajo en ningún sitio, que se alejan de mi. ¿Esto es normal? No me gusta nada de nada lo que viene en un futuro no muy lejano.
Me basta con saber que a lo mejor alguien lee esto; no hace falta que lo entiendas, ni que sientas pena por esta niña tonta que no sabe lo que hace. Simplemente lees.
Me despido comunicándote que tengo miedo. Miedo de ti. Miedo del futuro. Miedo de la gente que me rodea. Miedo de no encontrar salida. Miedo de mi misma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario