jueves, 3 de enero de 2013

A veces tardas mucho tiempo en darte cuenta de las cosas, sobre todo de las cosas buenas. El ser humano está programado para centrarse en sus defectos, en quejarse por lo que tiene y llorar por lo que no puede conseguir. Claramente, hablo de algo general, siempre hay excepciones. Por lo visto, somos una raza inconformista y exigente. Pero, ¿cuándo te fijas en lo positivo, lo bueno de tu vida?  Porque me he dado cuenta de que siempre hay algo que hace que seas quien eres y que te guste lo que te gusta y esas cosas. 
Me he dado cuenta de que somos unos victimas, nos gusta quejarnos por todo. Vale, mucha gente tiene muchos problemas y en realidad sufren, pero nos encanta sufrir, al parecer. 
¿Solución? Haz lo que te gusta, lo que te llena por dentro (lee, canta, conduce, come, escucha música, cualquier cosa); ríete un poco de ti mismo, siempre funciona (pero no con desprecio, claramente); y sobre todo, júntate con esas personas que sabes que te pueden ayudar, que te hagan reír, que los quieras muchísimo y con los que te des cuenta de que no estás solo.
Faltan cosas en esta lista...pues claro, pero eso hay que ir construyéndolo poco a poco, sin exigencias.
Ama lo que hagas, y haz lo que ames.

No hay comentarios:

Publicar un comentario