Ya está, lo veo claro. No esperes nunca nada de nadie. He ahí la solución. Cuánto más esperes, más duele después. Es como si volaras. Cuando te confías, quieres volar cada vez más y más alto, pero cuando te das cuenta de que las alas empiezan a fallar, te arrepientes de haber subido tanto, y el dolor al chocar con el suelo es insoportable.
Pues lo mismo con las personas. Cuánto menos esperes de los demás, mejor. Así, si te llevas alguna sorpresa, por lo menos que sea positiva, algo bueno.
Pero no está tan claro si lo piensas de otro modo, aunque parece factible para la tranquilidad de otros y la tuya propia. Porque, si tienes fama de ser bueno con todos y en todo, es lo que esperarán de ti y, el día que falles, todos te darán la espalda por equivocarte. En cambio, si pecas de no ser buena persona, cuando haces algo bueno, todos te halagan.
Ya entiendo por qué esté mundo es una mierda y va de culo: se valora más al que hace algo bueno solo una vez, que al que siempre está ahí a piñón con los que lo necesitan. Asco de todo.

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