sábado, 7 de julio de 2012

Vivimos en una época dónde no se lucha por las cosas que quieres. Si algo se aleja de ti, te quedas sentado mirando como se va en vez de correr tras ello. Es lo más cómodo y lo más fácil. Esperar sentado.
¡Pero no! ¿Sabes cuáles son las cosas que más se disfrutan? Aquellas que más te costaron conseguir. Aquellas que hicieron que sufrieras, que lucharas, que cayeras y que te volvieras a levantar. 
Cuando al final consigues lo que quieres (que, si luchas por ello, en la mayoría de los casos lo logras conseguir) sientes dentro de ti una satisfacción increíble. Es una sensación que parece que te llena.
Claro está, que puede que las cosas no salgan tan bien. Y puede que luches, te dejes la piel, pero que no ganes nada de nada. ¿Pero sabes que? Eso es una lección. Y no una lección para que digas: "la próxima vez ni lo intento" Ni se te ocurra pensar eso. De esas experiencias, cada uno saca lo que más le convenga. Todos no podemos sacar las mismas experiencias porque todos somos distintos. 
Pero nunca digas nunca. Fallas. Te levantas. ¿Vuelves a fallar? Te vuelves a levantar...

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