Tenemos la necesidad muchas veces de que absolutamente todo lo que nos rodea sea perfecto. Sobre todo las personas. Y lo digo porque a mi también me pasa.
Muchas veces imagino que la gente que conozco no tiene ningún fallo; sobre todo me pasa con las personas que más aprecio. Las pongo en un pedestal. Pero desde que a la mínima fallen en algo, se caen de ahí. Y lo veo extremadamente injusto. ¿Quién me ha otorgado el poder de juzgar a los demás? Nadie, absolutamente nadie es perfecto. NADIE. Y si yo tampoco lo soy, y fallo muchísimas veces, ¿por qué esa obsesión por encontrar alguien perfecto? Lo perfecto está en todas las imperfecciones y, si quieres a alguien, debes respetar y querer también sus defectos. Hay que hacerse a la idea; no pienses jamás que encontrarás a alguien perfecto. Otra cosa es que exista alguna persona que para ti sea perfecta. Pero hay que respetar que todo humano comete errores y tiene fallos...

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