Hay que dejar de buscar la perfección ajena. Esperar. Observar. Seguro que la persona perfecta para ti es aquella que siempre está a tu lado. Cuando te arreglas, cuando te acabas de despertar, cuando enfermas, cuando estás triste, borde o enfadada, en los mejores días de tu vida, cuando no hay quien te entienda, cuando todo el mundo te quiera o cuando todo el mundo te odie. Cuando ríes, cuando lloras, cuando te aíslas, cuando te vas de fiesta, cuando comes, cuando gritas. Y es que a veces parece que estamos ciegos.

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